La aparición de un libro es siempre una fiesta. Más aún cuando, como en este caso, toma cuerpo tras los muchos años de estudio que Fabiola Orquera dedicó al campo cultural tucumano y a Leda Valladares y su obra. También resulta importante destacar el proyecto institucional que lo acoge, una coedición entre la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán y Humanitas, sello de la Facultad de Filosofía y Letras, para integrarlo a la colección “Metáforas”, dedicada a voces destacadas de la literatura tucumana.

Lo primero que me gustaría destacar está en la prehistoria del libro, en el enorme trabajo de archivo que precede a este volumen, sugerido en el detalle preciosista de cada dato que, lejos de lo decorativo, aparece como resultado de intensas y numerosas búsquedas en bibliotecas, repositorios y archivos personales, para permitir la reconstrucción arqueológica del itinerario artístico de Leda Valladares y el rescate de sus escritos literarios. Numerosa y variada información sustenta, entonces, las hipótesis de lectura que la compiladora va ensayando, en su formulación de un relato posible para la trayectoria intelectual de Leda, en la excelente “Introducción” que preparó para esta edición.
Gracias al trabajo sostenido y riguroso, el volumen pone a disposición, por primera vez, la obra literaria reunida de la escritora. Se recopilan, así, sus tres libros de poemas: Se llaman llanto o abismo (1944), Yacencia (1954) y Camalma (1971) —probablemente su apuesta lírica más potente y la que menos ha envejecido—; un libro de —insospechados— microrrelatos: Mutapetes. (Arranques de una lapicera) (1963), que rearticulan la lógica de la greguería con devaneos absurdos y las imágenes que la autora elaboró especialmente, como embriones visuales, para cada texto; un relato autobiográfico imperdible, titulado “Autopresentación” (1978); y mucha obra dispersa, integrada por semblanzas (como las que escribió para Amalia Prebisch y Fryda Schultz de Mantovani), reseñas, poemas y ensayos publicados en diarios y revistas —Cántico, Boletín Tala, La Gaceta, Sur, Revista Folklore, entre otros medios— durante las décadas de 1940 y 1990.