Los investigadores Fernando Longhi y Leandro Lichtmajer analizan el legado de Ramón Leoni Pinto.
Por Gillermo Monti
La de un libro puede ser, a la vez, la historia de una institución, de una comunidad académica y de una persistencia colectiva. Algo de eso sucede con “Historia, historiador, historiografía en Tucumán (1850-1950)”, la obra póstuma de Ramón Leoni Pinto que acaba de ser publicada en forma conjunta por el Instituto Superior de Estudios Sociales (Ises, Conicet-UNT) y la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán (Edunt).
El trabajo permaneció inédito durante largo tiempo. Hallado entre los materiales que integraron la biblioteca personal de Leoni Pinto (1935-1998), demandó años de reconstrucción, edición y revisión hasta convertirse finalmente en este libro que recupera un trabajo de enorme valor para los estudios históricos tucumanos. Y en paralelo, vuelve a poner en escena la figura de un intelectual muy importante para la cultura del NOA de la segunda mitad del siglo XX.
Para Fernando Longhi, director del Ises, la publicación tiene además una carga simbólica especial. “Los vínculos con los libros de Leoni Pinto están atravesados por el inicio del Ises -explica-. El Instituto, que hoy tiene 18 años, surgió con la donación de esa biblioteca luego del fallecimiento de Ramón. Entre los materiales había una colección muy rica en historiografía tucumana y regional, con libros, revistas, documentos, folletos y recortes periodísticos. Allí también estaba este libro inconcluso”.
Según Longhi, el manuscrito condensaba las principales preocupaciones intelectuales del historiador, pero la decisión de publicarlo no fue inmediata ni sencilla. El texto presentaba distintos grados de avance, abundantes anotaciones y requería un importante trabajo editorial. No obstante, el proyecto se sostuvo durante años por distintas conducciones del Ises…